INICIO /

ESCUELA DE FAMILAS MARISTAS “ESFAMAR”

Presentación

La Familia como fundamento esencial de la sociedad y la cultura se constituye en el marco de referencia más importante para la incorporación de un nuevo ser humano al mundo. Partiendo de esta premisa, la familia es quien dota de elementos esenciales en cuanto al desarrollo de habilidades de afrontamiento, vivencia de los valores, expresión del afecto y actitudes para coexistir y tomar decisiones; confiere al mismo tiempo seguridad y voluntad para vivenciar las dinámicas del ambiente social e individual. Es en este sentido, en que observar a la familia como punto de partida en la vida de cada persona se convierte en uno de los pilares de la educación.

Por su parte, la institución educativa como instancia de apoyo a la familia orienta sus acciones desde la pedagogía aportando directa e indirectamente a la consolidación de valores, la adquisición de conocimientos y experiencias significativas que encaminan a la construcción de proyectos individuales de vida.

De la articulación, familia y escuela se constituye el soporte que determina el éxito social, afectivo, cognoscitivo y actitudinal de los niños, las niñas, adolescentes y jóvenes.

 

La escuela de padres es un proceso de educación organizada y coordinada entre los padres de familia y la  institución educativa, en donde mediante un acompañamiento  procesual y no solo con programas estructurados y secuenciales se logra generar espacios de reflexión e intercambio de experiencias que permiten la formación y apropiación de herramientas para afrontar situaciones de la vida familiar.

 

Establecer un proyecto para padres y madres dentro del escenario escolar implica orientar desde los principios filosóficos maristas una mirada integral y sistémica; procesual y metodológica, que confiera sentido humanista y académico al contexto familiar de comunidad educativa marista.

 

 

Cómo mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar

Los padres para mantener la armonía y paz familiar, deben conservar la autoridad sobre los hijos, pues tienen muchas obligaciones que cumplir, para lograr su buena educación. Esta autoridad también conlleva la gran responsabilidad de realizar sus obligaciones inherentes, entre ellas, mantener los derechos indiscutibles que tienen los hijos. Sin olvidar que la autoridad, las obligaciones y la responsabilidad, van cambiando a medida que los hijos se van haciendo mayores en edad física y mental.

Tiene que haber un equilibrio en las reglas de juego familiar, entre lo que se quiere, lo que se exige, lo que se tiene derecho y lo que se da a cambio.

 

Cada vez los hijos quieren exigir mayores derechos y obtener mayores libertades, aunque muchas veces esas apetencias, sean a cambio de nada, y eso no puede ser.

 

Todos los hijos pueden dar algo a cambio de lo que piden, cada uno en la medida de sus posibilidades. Cuando los hijos empiezan a entender, que todo derecho conlleva una obligación, es cuando empieza a haber una buena armonía. Cuando solamente exigen “Que me den, que me den” entonces desaparece la concordia y por lo tanto la paz familiar.

A medida que los hijos van siendo mayores, se va imponiendo la negociación, para llegar a consensos donde ambas partes se sientan cómodos.

 

En una familia no debe permanecer el concepto de divisiones o equipos diferentes, pues todos tienen que remar en la misma dirección, aunque algunos tengan que alcanzar objetivos distintos y sostengan diferentes formas de hacerlo.

En la familia las negociaciones, acuerdos y consensos, tienen que estar basados en una buena educación, que abarque todos los campos. Es muy difícil, por no decir imposible, negociar algo, si no hay unas previas bases educativas bien asentadas, donde el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos, estén introducidos desde pequeños.

 

Hay obligaciones de los padres, que no son negociables, pero pueden irse adaptando a las circunstancias de la familia, la sociedad y a la madurez de los hijos. Esas adaptaciones también están relacionadas, con el grado con el grado de libertad que los hijos quieran o necesiten ir obteniendo.

 

Es difícil, pero no imposible, armonizar o equilibrar la autoridad de los padres con el bienestar, la paz y la alegría familiar. Para ello hay que tener unas reglas claras y concretas, sobre lo que es negociable y lo que no es negociable, en las relaciones familiares.

 

Aspectos importantes para mantener el equilibrio, entre la autoridad y la paz familiar

 

1. Aceptar la autoridad de los padres, que por su experiencia y amor, sabrán educar a sus hijos, aunque algunas veces les duela a ambos.

 

2. Callar, si lo que se va a decir no sirve para mantener la paz y solamente sirve para aumentar la discordia, teniendo mucho cuidado al hacerlo, pues algunas veces, el que calla otorga o consiente.

 

3. Comprometerse toda la familia a hablar sin gritar y educadamente, cuando se presente una discusión o un problema.

 

4. Escribir muy claramente, cuáles son las principales virtudes y valores humanos, que deben conformar esa familia y cumplirlos y hacerlos cumplir por todos.

 

5. Fomentar con el ejemplo la firmeza y la amabilidad, proponiendo reglas íntegras, claras, concretas y respetuosas con cada edad, características y situaciones, para que triunfe la justicia, la libertad y la caridad.

 

6. Impulsar a que todos los familiares y amigos, sean queridos y respetados, para que ello repercuta como ejemplo en la sociedad.

 

7. Mantener siempre una comunicación abierta, de forma que pueda fluir el dialogo entre todos y sobre todos los temas, pues cada uno de los miembros de la familia, es igual de importante ante los demás.

 

8. Permitir que todos puedan expresar su opinión, para que sea escuchada con atención, antes de ser juzgada.

9. Promover el que todos hablen bien de todos, evitando las murmuraciones, los falsos testimonios, las mentiras y las medias verdades.

 

10. Respetar a cada uno de la familia y hacerse respetar por ellos, fomentando las demostraciones de cariño y tolerancia, evitando las situaciones de violencia, venganza, odio y rencor.

 

La familia es el principal lugar donde los hijos, a través del ejemplo de sus padres, aprenden a vivir y a desarrollar las virtudes y valores humanos, dentro de una correlación y equilibrio de autoridad y paz, de disciplina y obediencia, de derechos y deberes, incluso a costa de los sacrificios, que sean necesarios hacer entre todos sus componentes.

 

Fuente: blog.micumbre.com

© 2017 sanjosearmenia.edu.co | todos los derechos reservados